viernes, junio 18, 2021
Internacional

Pierden sus casas en la Barranca del Tecolote

Habían pasado 24 horas, pero pareció que el tiempo se detuvo en ese lugar; toneladas de piedra y tierra se vinieron abajo de aproximadamente 40 metros de altura; se llevó tres casas completas y al menos dejó cinco con afectaciones que las hacen inhabitables.

El acceso a esa parte de la colonia Altavista, en Cuernavaca, es por medio de 150 escalones, cerca de la barranca, conocida como del Tecolote.

Un grupo de vecinos había trabajado durante la noche y no avanzó.

Cuatrocientas personas fueron trasladadas al albergue en la preparatoria de la zona, aunque la falta de comunicación entorpeció la ayuda y pasaron muchas horas sin apoyo.

Al lugar llegó una brigada de Protección Civil de Cuernavaca, la cual pidió a los ciudadanos del andador Plutarco Elías Calles que esperaran una evaluación de la autoridad para ingresar al plan de emergencia.

Algunos hicieron caso omiso: querían liberar las escaleras de otras casas ubicadas más arriba y el acceso hacia la otra parte de la barranca.

“Nadie nos ha venido ayudar desde ayer, por qué se han tardado tanto; hace falta agua, comida y herramientas”.

Con marros, algunos picos y sus manos, buscaron remover enormes rocas; usaron palas para retirar la tierra y romper los bloques de losa de las casas.

El personal de Protección Civil les insistió no pusieran en riesgo sus vidas; los hombres, con el apoyo de otros vecinos, no hicieron caso, con el pendiente de que toda la tierra sería aventada en la barranca de desagüe que pasa por el lugar y provocara posteriormente un taponamiento.

Aurelio Perfecto narró que ha vivido en ese lugar durante 30 años; “nada había pasado hasta hoy con este derrumbe. Se cayó la casa de mi hijo, ya no existe”, dice con el rostro cansado.

Sus vecinas que viven debajo del pasaje donde la gente cruza, se han ido, resultaron heridas, iban a quedar sepultadas pero pudieron salir a los pocos minutos con la ayuda de sus vecinos. Aún así, el pasaje ya no existe, las escaleras quedaron sepultadas después de un fuerte estruendo, luego llegó otro más ostentoso, de las casas que estaban en el segundo piso, ninguna aguantó, quedaron aplastadas.

Lo peor sucedió durante la noche: grupos de maleantes aprovecharon el desconcierto para robar varias casas, “intentaron entrar en la mía”, expresó María, “nadie ha venido ayudarnos, por eso los hombres están trabajando”.

Ya no quieren pasar otra noche en vela, se organizaron para trabajar y resguardar sus viviendas afectadas que tan solo en esa zona son más de 10 con cuarteaduras.