domingo, septiembre 26, 2021
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Las autoridades de la ciudad colombiana de Barrancabermeja (nordeste) indicaron que no tienen pistas claras sobre el asesinato del líder social Víctor Manuel Morato, quien fue tiroteado por dos hombres en la noche del 17 de enero.

«No tenemos pistas claras sobre este grave crimen; el señor Víctor Morato era un líder reconocido, la gente lo quería y colaboraba con las autoridades en procesos sociales», dijo comandante operativo de la Policía de Barrancabermeja, Alejandro Torres, a la emisora Blu Radio.

Por su parte, el presidente de la Corporación para la Defensa de los Derechos Humanos, Iván Madero, manifestó a ese mismo medio que el homicidio de Morato «es una alerta, porque actores armados están incursionando en la zona del Magdalena Medio, matando y amenazando a líderes».

El Magdalena Medio es un extenso valle interandino en la parte central de Colombia que atraviesa los departamentos de Antioquia (noroeste), Bolívar, Cesar (norte), Boyacá (centro) y Santander (nordeste) —a este último pertenece la ciudad de Barrancabermeja—.

Morato era el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Rompida, del municipio de Yondó (Antioquia), y un reconocido líder de la zona del Magdalena Medio en temas agrarios, paz y desarrollo social.

Su asesinato, producido cuando regresaba a su casa con víveres, fue rechazado por autoridades y organizaciones de derechos humanos, quienes manifestaron que a pesar de su trabajo por la paz en esa zona del país, no había recibido amenazas en su contra.

Al asesinato de Morato se le suma el del campesino Plinio Pulgarín, otro líder social que ejercía como presidente de la Junta de Acción Comunal de la aldea San Pedrito, en el departamento de Córdoba (norte).

De acuerdo con información divulgada a través de Twitter por el movimiento de izquierda Marcha Patriótica, Pulgarín fue asesinado en la mañana del 18 de enero y el hecho generó el desplazamiento forzado de al menos doce familias de la región, donde el campesino promovía la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos.

Justo el 18 de enero, la organización de derechos humanos Human Rights Watch (HRW) presentó en París un informe según el cual entre enero y octubre de 2017 se documentó el asesinato de 53 líderes de derechos humanos y activistas comunitarios en Colombia.

La Organización de las Naciones Unidas, por su parte, ha señalado que a lo largo de 2017 en el país fueron asesinados 105 líderes a manos de grupos armados ilegales que buscan hacerse con los territorios que abandonó la guerrilla de las FARC tras la firma de la paz con el Gobierno en noviembre de 2016, aunque el Gobierno sostiene que los homicidios son producto de problemas personales y no como consecuencia del proceso de paz.

Fuente: mundo.sputniknews.com