sábado, agosto 24, 2019
Noticias

Las siembras de coca y su culpabilidad el deterioro ambiental

La reforestación en el trópico se da de dos formas: La hace el hombre pues se crea la cultura de plantar árboles desde la infancia y se multiplican los viveros; o se deja que la naturaleza (por fortuna en el trópico con más velocidad) haga su trabajo y en tan solo 16 meses se recupere el bosque tropical húmedo y en un plazo un poco mayor el seco nativo. Anotando que el bosque en crecimiento oxigena mucho más que el bosque maduro.

Hay que temerle es al daño erosivo de la deforestación ilegal y desorganizada para sembrar árboles de coca, amapola y mariguana, y que se da sin reforestación compensatoria. Y hay que temerle más aún si nos importa la sostenibinidad ambiental al daño del derrame de petróleo en la tierra y en las aguas que producen las voladuras a los oleoductos y el derrame de precursores químicos en las quebradas, los ríos y los aljibes que producen las cocinas encaletadas en el Monte.

La fumigación de 200.000 hectáreas en zonas aisladas si se deja recuperar el bosque o selva tropical húmeda y si se reforesta no es tan grave para nuestra sociedad como lo es el efecto perverso; humano, social y ambiental que le imprimen esas 200 mil o más hectáreas de coca al ritmo de crecimiento de la ilegalidad, la corrupción y el delito en Colombia y el efecto perverso en otras sociedades cómplices de la exportación de estos tres factores y de la sustancia que mata también seres humanos en otras sociedades.

Finalmente como por primera vez en la historia lo dijo el presidente de Colombia en la Asamblea General de la ONU; llegó también el momento la corresponsabilidad, de controlar la multiplicación de los cultivos ilegales de modo que en cuatro años más no seamos efectivamente un narco Estado y de recibir la cooperación efectiva de las naciones productoras de químicos para ejercer el control de los precursores sin los cuales no podría producirse la cocaína.

¿Cuántas víctimas? ¿Cuánta miseria humana? ¿Cuánto dolor humano? se puede evitar con voluntad política en materia de legalidad, convivencia y estabilización, si dejamos atrás ya las discusiones improcedentes entre derecha e izquierda, paz y guerra, conflicto armado o levantamiento armado en contra de ley. Si entendemos que lo que no se puede legalizar es el narcotráfico y nos dedicamos a exigir conductas éticas mediante la sanción social, el cumplimiento de nuestras obligaciones para con la sociedad y el acato a las leyes que rigen el pacto social enmarcado en el debido balance entre los conceptos de libertad y Orden.

Por: Luigi Guillermo Echeverri

La entrada Las siembras de coca y su culpabilidad el deterioro ambiental se publicó primero en Noticias Manizales.