viernes, julio 30, 2021
Barrancabermeja

Unión para detener desastre ambiental

Después de que un derrame de crudo causara un desastre ambiental en dos arroyos de Santander, autoridades, comunidades e instituciones están en una titánica tarea para contener los efectos de la catástrofe.

Veterinarios, pescadores y funcionarios, entre ellos de Ecopetrol -de cuyo pozo La Lizama 158 emanaron cerca de 550 barriles de crudo que cayeron sobre las quebradas La Lizama y Caño Muerto, afluentes del río Sogamoso que también resultó contaminado- trabajan sin descanso para detener el daño a la naturaleza.

El pozo La Lizama 158 está ubicado en el corregimiento de La Fortuna, en el municipio de Barrancabermeja, una zona en la que además de petróleo hay una frondosa y variada vegetación, así como fincas donde se cultiva principalmente la palma de aceite.

En el camino que conduce de la cabecera municipal al punto de desembocadura de la quebrada Caño Muerto en el río Sogamoso, se ve a la gente trabajar para hacer frente a la tragedia, como es el caso de un hombre que carga en brazos a una iguana empapada de crudo afectada por el derrame.

En la desembocadura de Caño Muerto los pescadores unieron esfuerzos con los funcionarios de la estatal petrolera para descontaminar las fuentes hídricas y evitar que se expanda el petróleo vertido, que dejó su mancha en plantas de la zona que murieron y tuvieron que ser puestas en piscinas para evitar su contacto con las demás especies.

Como consecuencia de esto, zonas aledañas a los afluentes están desforestadas e incluso cada paso de las personas hace brotar del suelo petróleo, ese mismo hidrocarburo que está contenido con barreras en puntos de las quebradas para que no siga su camino de destrucción.

Pablo Gil Rincón, un pescador que lidera la ayuda comunitaria en el plan de contingencia, relató que su conocimiento del río Sogamoso le permite hacer una tarea «bien hecha» para evitar que haya una afectación mayor del afluente y que su recuperación «sea más saludable».

«Ecopetrol, a través de una empresa contratista, ha contratado pescadores para hacer la labor de descontaminación de las orillas y los sitios en donde están los focos de contaminación urgente», dijo.

Su gremio, del que dice que mil 500 personas están ayudando a solventar el desastre, ha sido de los afectados por la situación. Miles de peces murieron por el crudo que cayó en las fuentes hídricas entre el 2 y el 15 de marzo, fecha desde las que no ha habido más derrames.

Por ello, Gil se preguntó qué va a pasar cuando terminen las labores de contingencia, razón por la cual instó a Ecopetrol a que los siga teniendo en cuenta una vez se complete el proceso de «compensación y las actividades que se deben realizar por la recuperación y el daño en el territorio».

Otro que trabaja para detener la emergencia es el biólogo Miguel Vaca, de la organización comunitaria Cabildo Verde que fue contratada por Ecopetrol para rescatar y tratar a los animales afectados por el derrame, quien limpia con detergente, agua y un cepillo de dientes a una tortuga que estaba bañada en crudo.

Su trabajo, según contó mientras lavaba con cuidado al reptil, se inició el pasado 17 de marzo, día en que empezó con sus compañeros de Cabildo Verde una valoración de la salud de cada animal rescatado para ver qué tipo de atención requieren.

En ese sentido, Vaca explicó que hay animales que no están contaminados por el petróleo, pero han pasado días sin comer o sin beber agua.

«Esos animales también son tratados, manejados y posteriormente pasan al proceso de reubicación», agregó Vaca.

El ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, quien lidera el Puesto de Mando Unificado (PMU) que ejecuta el plan de contingencia, detalló que hasta el 30 de marzo se perdieron 2 mil 442 animales y se salvaron mil 430.

«La mayoría de especies que están tratando ya es más a nivel preventivo y no a nivel curativo y de rescate. Hemos avanzado bastante y esa es de las grandes tareas de recuperación de ese corredor biológico», manifestó.

Es por ello que, según explicó, entre los objetivos de la recuperación es volver a plantar especies nativas de alevinos y fortalecer la relación entre Ecopetrol y las comunidades.

«Hay comunidades que se van a dedicar a la conservación ambiental y hay que movilizar recursos de compensación para pagos por servicios ambientales a esas comunidades», concluyó Murillo, que visita con frecuencia la zona para hacer frente a los desastres ambientales más graves de la historia del país.

Destacado

La Fiscalía abrió investigación penal por el daño ambiental generado por el derrame de crudo en inmediaciones del pozo Lizama 158, en el corregimiento La Fortuna, de Barrancabermeja, Santander. En dado caso de encontrar responsables, el ente acusador establecerá los delitos a los que deban enfrentarse.Un hombre trabaja en la limpieza de la quebrada Caño Muerto.

Un hombre trabaja en la limpieza de la quebrada Caño Muerto.
Fuente: lapatria.com